Friday, December 01, 2006

Cara y cruz



Después de las vacaciones vuelvo al trabajo. Y las fotos de trabajo no siempre se viven con la misma intensidad. A pesar de todo, yo siempre pienso que cada cosa que uno hace debe hacerla con pasión. Así que procuro sacarle todo el juego a cada encargo, convertirlo en una experiencia cuya huella sea la foto.


LAs fotos de belleza pueden parecer cargadas de superficialidad pero, como dice Victor siempre, cada capa de una cebolla forma parte de ella y contiene su sabor...Para una publicación de peluquería,fotografié tuve que fotografiar a una modelo. y yo quise fotografiar a la persona detrás de la modelo. a la adolescente: María.


Estas fotos son unas fotos de peluquería. y también unas fotos de María descubriéndose mujer y mostrando su poder mezclado con pudor.

5 comments:

susanatotal said...

dios!!! q crack!!! todo lo q haces lo haces bien!!! yo no sé si es ella o la suma de tu buen hacer y su voluptuosa adolescencia pero q tiemble Madrid con esta chica, no?
muy buen trabajo maquina!!

Pollo said...

Me gustaron las fotos.
Otro día vendré por las letras.

Diego said...

Hola Sofiiii, soy Diego. Me dió Celso la dirección del Blog.No he visto todas las fotos, pero sí unas cuantas. Estas últimas son preciosas, y la modelo también. Bueno, pues nada más, a ver si quedamos algún día que la última vez no pude.

Un beso enorme.

Diego

PD: ¿le podemos presentar esa chica a un amigo mío? jejeje

sofia de juan said...

HOla Diego, gracias por seguirme...cuenta con hacer pronto una quedadita en casa con té y pasteles árabes. Lo de tu amigo y María... en fin , tiene quince años la muchacha...hay que dejarla crecer..si es que ahora las modelos son cada día más chicas...

André said...

Hola guapetona,

debería haberte escrito ya en lugar más privado. Pero desde el otro lado del mundo entré en tu blog esta mañana y me encontré con estas fotografías de peluquería nada superficiales. Has logrado tus propósitos con creces, digo. Mucha alma, pero mucha... y mucha vulnerabilidad.

Un beso desde Melbourne